Como siempre, hay polémica. Por la forma de trabajar de Antonio Gaudí y por un incendio en la cripta del templo en 1936, no quedaron ni planos, ni esbozos ni maquetas de cómo debía ser el templo finalizado según su propio creador.
Los arquitectos posteriores se vieron obligados a interpretar la obra y a improvisar. Nunca sabremos si el diseño final que veremos en 2026 será exactamente igual al que imaginó Gaudí. De lo que no hay duda es que será una obra maestra inigualable. [vía sagradafamilia.cat]